Las gotas de lluvia acarician la ventana y mojan el asfalto. Una chica llora y una señora aprende vocabulario de un cuaderno viejo mientras una mujer lee un bestseller y un hombre habla por teléfono. Se me cierran los ojos con el ruido monótono del motor. Mis pensamientos no saben si dar un paseo por los recuerdos o imaginarse lo que un día serán recuerdos. Lo ocurrido y lo que está por pasar acaban en el mismo rincón tarde o temprano, hasta que un día sólo quedan un montón de historias y memorias. Algunas pasan a ser recuerdos de los que quedan, otras simplemente acaban resguardadas del mal tiempo y desaparecen silenciadas por la muerte.
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