Suena el móvil. Y se me acelera el corazón y durante los segundos que tardo en abrir el mensaje mantengo una discusión conmigo mismo intentando convencerme de que el corazón ni acelera ni desacelera, sino que bombea con formalidad. Y el mensaje empieza con un: OBM y continúa con un Pajín/Blanco y unas declaraciones sobre las últimas gestiones del Gobierno. Y por un momento me olvido del Gobierno, de la corrupción de UM y de todo. Y ese sabor y las risas y tu voz y tu piel se cuelan entre mis recuerdos, con suavidad, pero sin pedir permiso.
Y sobre la mesa, Sutherland y Popper están intentando decirme algo que entra como buenamente puede en mi cabeza. Ya lo dicen: dejen salir antes de entrar.
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¿QUE?