Hay relaciones que uno se pregunta por qué funcionan. La respuesta es que no funcionan, sino que simplemente esa relación ha generado una dependencia que es difícil de cortar. Porque cortar es el abismo, o dicho de otro modo: no vaya ser que de estar mal pase a estar peor.
La relación con UM creo que era de esas: no te hace bien, pero…¿No será peor lo de romper? UM es un partido que ha vivido muchos años de un sentimiento muy humano que han padecido todos los partidos en Baleares: miedo. El miedo paraliza y es un contrincante difícil. UM ha jugado con ese miedo de los partidos a no estar en el Gobierno y hasta ahora el juego le ha salido bien.
Antich ha entendido que no se trata de lo mejor o lo peor para el PSIB-PSOE en términos electorales, sino que estamos hablando de higiene democrática. Así que me alegro de que haya sido capaz de tomar una decisión tan responsable: decir basta a Unió Mallorquina.
Es la decisión más difícil y la más correcta.
No hay artículos relacionados.


A debate