Rajoy tiene un problema de falta de liderazgo interno en su partido que le impide abrirse a la posibilidad de un eventual liderazgo externo. Ha perdido las dos elecciones generales a las que se ha presentado y vive condicionado por los barones de su partido, con imposibilidad de establecer propuestas claras sin que le surja oposición interna.
Hace unos días, Aznar fue entrevistado en TVE. Después de la entrevista, las reacciones de quienes la habían visto fueron fuertes: bien de rechazo o de apoyo, pero en cualquier caso reacciones. La derecha de Intereconomía se burla constantemente de Zapatero y de sus políticas, que generan rechazo entre los conservadores. En ambos casos generan sentimientos de aprecio y desprecio, dependiendo de quien sea el espectador. Rajoy no levanta pasiones.
El problema de Rajoy es que es como el arroz blanco. Me explico: no conozco a nadie a quien le pregunten cuál es su plato favorito y responda que es el arroz blanco, ni conozco personas a quienes le repugne el arroz blanco. Rajoy no tiene sabor propio, se adapta a sus acompañantes y a la situación: en un momento dado da imagen de derecha moderada, en otras saca la cara más dura de la derecha, dependiendo de quienes le acompañen en la comparsa.
Esa insipidez de Rajoy no es transitoria, es permanente. De manera que sigue adaptándose, acompañándose de unos y otros dependiendo de las circunstancias, sin ideas y sin criterio propio. Rajoy tiene la esperanza de que una indigestión haga que los ciudadanos valoren el arroz blanco como una alternativa segura, pero seamos sinceros: nadie pide arroz blanco cuando va a un restaurante.
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Jejejeje, que gracioso…De todas maneras, creo que si nos ponemos a decir, entre tu y yo, juntamos un gran numero de Arroces Blancos, hasta de Arrozas Blancas!! jajaja
Bueno, pero el arroz blanco con salsa a la Balinesa me gusta muchísimo y Rajoy ni con doble de salsa…
También Zapatero tiene un problema de falta de liderazgo interno en su partido que le impide liderar una propuesta común y coherente en toda España. Vive también condicionado por dirigentes regionales como Montilla, y su candidatura en 2012 está en entredicho, como demuestran las declaraciones en los últimos meses de importantes políticos socialistas como Joaquín Leguina, Patxi López o Jordi Sevilla sobre su futuro al frente del PSOE.
Puede que Rajoy sea como el arroz blanco, pero el de Zapatero bien podría ser el arroz pegado, ese arroz con todo el potencial del mundo para acabar en deliciosa paella o deliciosa combinación “a la cubana” que se queda al final en desastre culinario, por muy bien que huela al principio del proceso.
¿Rajoy tiene la esperanza de que una indigestión haya que los ciudadanos valoren el arroz blanco como alternativa segura? Es probable. Es obvio que ha renunciado a reivindicar los principios de su partido… pero ¿no está acaso Zapatero convirtiendo en alternativa posible a un candidato que hace un año era arroz quemado? A juzgar por las encuestas, el PP avanza a poquitos y el PSOE lleva meses en caída.
Nadie pide arroz blanco cuando va a comer fuera, pero después de un par de malas experiencias con la “nouvelle cuisine”, más de uno vuelve a casa con ganas de comer esa comida que nunca pediría en un restaurante.
1. Nadie cuestiona el liderazgo de Zapatero. Las cuestiones siempre han sido sobre si él querrá repetir como candidato, no sobre si el partido quiere que repita, ya que todos aquellos que han sido interrogados sobre el tema han expresado su deseo de que repita, ya que al contrario que Rajoy, ha ganado todas las elecciones a las que se ha presentado.
2. Zapatero tiene tiene poder de decisión, y por supuesto tiene en cuenta las distintas sensibilidades que hay dentro del PSOE, ya que existe la democracia interna, pero no hay que confundir la democracia interna que se vive en el PSOE con los tumbos que tiene que dar Rajoy para poder mantenerse como presidente de su partido.
3. Rajoy en estos momentos no representa una alternativa de Gobierno, al no representarla Rajoy, no la representa el PP, y al no representarla el PP… En fin… No existe una oposición sólida. Al seguir los debates parlamentarios me parece mucho más responsable la oposición de otros partidos minoritarios, pese a mis discrepancias con sus ideas.
1. Le podemos llamar como queramos, pero si hay una corriente crítica respecto a su permanencia como cabeza de cartel en 2012, queda claro que su liderazgo se estima en decadencia, pues el debate jamás se había planteado y el propio ZP había insinuado su gusto o predisposición por acudir a nuevas convocatorias electorales, sin ánimo de limitarse en el poder a dos legislaturas.
2. La democracia interna del PP es inexistente y es una vergüenza que así sea. Pese a tener más afiliados que el PSOE, los nombramientos a dedo que hemos visto en Baleares, Cataluña o en el propio Rajoy son patéticos.
3. Por mera aritmética electoral, el arroz blanco que ofrece Rajoy es la única opción alternativa. Los partidos minoritarios, nos gusten o no, son minoritarios y lo seguirán siendo cuando acaben las elecciones de 2012. Eso sí, al PSOE le viene bastante mal el auge de UPyD (que desgasta también al PP, eso sí) y la pequeña recuperación de IU.
Lo que tú llamas “corriente crítica” son una serie de artículos en diarios de tirada nacional en los que se especula sobre un posible sucesor de Zapatero. Me parece normal que se saque el tema cuando aun él mismo no ha dicho si quiere presentarse o no, pero está claro que todos quienes han sido preguntado sobre el tema en el partido socialista, han reiterado su apoyo a su reelección.
Por supuesto que el PP es el partido más fuerte de la oposición, pero no creo que en estos momentos tenga una dirección preparada para afrontar gobernar, debido a sus numerosos problemas internos.