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Se acercan las elecciones. En mi partido a veces confundimos las ganas de querer ir en unas listas con las ganas de debatir. Eso quiere decir que en momentos determinados en los que es muy necesario debatir sobre las diferentes medidas que ha tomado el Gobierno, y lo que es más importante, sobre las medidas que queramos llevar en el programa electoral, algunos reorientan aquello de tal manera que cualquier candidato que venga del aparato represente el no-debate y cualquiera que sea externo al aparato (a poder ser alguien que en realidad es más aparato y lleva más años en política que el aparato mismo) suponga el summum del debate y la innovación. Eso a veces implica posicionarse y decir si uno prefiere un candidato u otro. Ese afán por ir en las listas, indirectamente tiene como consecuencia que se haga más debate y que ese debate se extienda a todas las agrupaciones. Para mí eso es lo mejor de mi partido. Lo que desde fuera pueda parecer un lío interno al final provoca que se discutan más las cosas, se reflexionen más y mejor y en definitiva se consigue ofrecer un proyecto mejor para los ciudadanos.
Las elecciones generales tienen una peculiaridad que afecta especialmente a Baleares y que en mi opinión debería marcar la elección de quien encabece la candidatura. Por un lado, Baleares es una comunidad relativamente pequeña y por otro, un Diputado no conoce el funcionamiento del Congreso de la noche a la mañana (por mucho que se sepa la teoría). Tenemos 8 Diputados por Baleares. No son los suficientes como para poder permitirnos equivocarnos en la elección de las listas en los partidos. Necesitamos tener en el Congreso de los Diputados y también en el Senado a los más adecuados para ese sitio. Y digo adecuados porque no basta que sean buenos. Es necesario que también valgan para ese puesto. Es por ello que hay que combinar aquello que siempre dicen los partidos de “juventud y experiencia”. Hay muchas personas con experiencia en política en cualquier partido político. Igual algunos tienen demasiada. Pero se trata de poder combinar experiencia como Diputado, ojo, experiencia aprovechada y con afán de superación, con alguien que pueda aprender a moverse a fin de defender Baleares en el Congreso y ante los Ministerios. En conclusión, los proyectos de los partidos en Baleares para el Congreso y Senado no debería limitarse a saltar de cuatro en cuatro años, sino que requiere cierta organización y planificación.
Pablo Martín es abogado, a priori parece excesivamente serio y a posteriori es excesivamente responsable. Es joven y tiene una experiencia de 3 años en el Congreso que ha aprovechado para defender los intereses de las Islas y de los ciudadanos en general. Su experiencia como abogado le da un gran conocimiento de la Justicia y todo lo que queda por hacer. Para mí la pregunta es la siguiente: Cuando un Diputado ha hecho muy bien los deberes, ya conoce bien como moverse para hacer su trabajo y ha demostrado valía, ¿Hay que cambiarlo?
Esta es mi opinión. Lo más grande del PSIB-PSOE, de mi partido, es que las opiniones se escuchan. Xisco Antich, Francina Armengol, Cosme Bonet, Aina Calvo… Todos tienen una pasión por la política que viven desde una perspectiva distinta. La confluencia de ideas tanto en la dirección de los partidos como en las bases es lo que consigue que se puedan consolidar los buenos gobiernos para los ciudadanos.